Puntos clave
• Aguja Intramuscular, 40 mm 21G, (verde).
• Transductor lineal 7,5-12 MHz.
• Orientación de la sonda: en el eje largo del pie, a nivel de la inserción de la fascia plantar en calcáneo.
• Dos abordajes posibles: infiltración clásica de medial a lateral o transfascial.
• Técnica clásica mejor tolerada pero más compleja.
• Diana intrafascial, entre la fascia y el músculo subyacente o entre la fascia y la almohadilla grasa plantar (bursa).
• Precisión ecoguiada 100% vs. 80% por referencias anatómicas.
Recuerdo anatómico
La fascia plantar es una aponeurosis fibrosa espesa que se origina en la tuberosidad medial del calcáneo y se extiende hasta el antepié para insertarse en las cabezas de los metatarsianos. Se divide en cinco bandas digitales en las articulaciones metatarsofalángicas y continúa hacia la cara plantar de los dedos para formar las fundas fibrosas flexoras.
Se compone de tres partes diferenciadas: las bandas mediales, centrales y laterales.
La fascia plantar central es la sección más gruesa y más fuerte, y es también la parte que con más probabilidad está implicada en la fascitis plantar.
La fascia plantar mantiene la bóveda plantar en bipedestación y durante la marcha, y amortigua las fuerzas que se ejercen sobre ella durante las actividades de impacto. El punto de mayor tensión durante estas actividades es la inserción en la tuberosidad del calcáneo.
Patología habitual
La fasciopatía o fascitis plantar es una entesopatía que resulta de la sobrecarga de la zona de origen de la fascia en la tuberosidad medial del calcáneo y de las estructuras perifasciales. Se estima que supone cerca del 15% de toda la patología del pie y es un motivo de consulta habitual en los servicios de Rehabilitación.
El término “fascitis” no es del todo apropiado puesto que los estudios anatomopatológicos concluyen que se trata más de un proceso degenerativo que inflamatorio.
La etiología es multifactorial. Existen factores predisponentes como el pie pronado, el acortamiento del tríceps sural o el sobrepeso, pero suele ser resultado de sobrecarga por microtraumatismos repetitivos (bipedestación prolongada, actividad de impacto).
Así, el primer escalón terapéutico está encaminado a evitar o corregir los factores desencadenantes y aliviar el dolor: reposo relativo, antiinflamatorios, calzado con cuña, estiramientos de la fascia y del tríceps sural, ortesis de descarga, ondas de choque. Cuando estos no son suficientes, se recurre al tratamiento intervencionista.
Ecoanatomía
Se coloca el transductor en el eje largo a nivel de la tuberosidad del calcáneo y se realiza un barrido de medial a lateral. En condiciones normales se objetiva una banda hiperecoica y uniforme de un grosor de 2-4 mm. Los hallazgos patológicos más frecuentes incluyen la alteración de la ecogenicidad, el engrosamiento, el adelgazamiento e incluso la rotura. Posteriormente, se pasa al eje corto para localizar la porción proximal del fascículo medial.
Indicaciones para el procedimiento intervencionista
Se utiliza una infiltración de anestésico y corticoide, para procesos que cursen con dolor e inflamación y la de plasma rico en plaquetas, para los casos resistentes.
Material
• Ecógrafo con sonda lineal 10 MHz.
• Aguja 40 mm, 21 G, verde.
• Jeringa 2 ml.
• Solución desinfectante.
• Sonda limpia.
Técnica sugerida por los autores
Posición del paciente: Decúbito supino o prono (más cómodo para el médico).
Procedimiento de inyección
Se localiza la fascia en el plano longitudinal y, posteriormente, se pasa al transversal.
Se introduce la aguja de medial a lateral en el plano de la sonda hasta alcanzar la región perifascial.
Bibliografía
Formigo Couceiro J, Juan García FJ, coordinadores. Técnicas básicas de rehabilitación intervencionista ecoguiadas. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Enfoque Editorial S.C.; 2018. 192 p. ISBN: 978-84-16813-90-2.
