Los principales cambios cutáneos se deben tanto al daño progresivo de los grandes y pequeños vasos sanguíneos —macroangiopatía y microangiopatía—, como a las alteraciones metabólicas propias de la diabetes, que repercuten en distintos tejidos. La piel no es ajena a estos procesos y, por ello, refleja tanto desajustes agudos como complicaciones crónicas.
Es importante recordar que la insulina interviene en procesos esenciales para la piel, como el crecimiento y maduración de los queratinocitos. Su déficit altera la composición del colágeno dérmico, que se vuelve más rígido y menos soluble. Esto explica parte de las transformaciones cutáneas observables en quienes padecen la enfermedad.
1. Infecciones cutáneas más frecuentes
1.1 Eritrasma
El eritrasma aparece con mayor frecuencia en personas con diabetes y sobrepeso. Es una infección provocada por Corynebacterium minutissimum, caracterizada por placas marronáceas, bien delimitadas, lisas, sin picor ni inflamación, que suelen localizarse en ingles y, ocasionalmente, en axilas.
1.2 Candidiasis
Las infecciones por Cándida son muy habituales en pacientes con mal control glucémico. Entre las formas más destacadas se encuentran:
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Vulvovaginitis candidiásica: su presencia repetida puede ser una señal de diabetes no diagnosticada.
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Balanopostitis en varones: inflamación persistente del prepucio, con tendencia a recurrir.
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Intertrigos y perionixis: inflamación dolorosa del borde periungueal, especialmente por Cándida albicans y Cándida parapsilosis.
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Afecciones orales y ungueales: propiciadas por el exceso de glucosa en saliva y tejidos.
1.3 Piodermitis
Las infecciones bacterianas también son más comunes en diabéticos. Destacan:
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Forúnculos y ántrax provocados por estafilococos.
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Hidrosadenitis y orzuelos como variantes localizadas.
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Erisipela y celulitis por estreptococos, acompañadas de dolor, fiebre y malestar general.
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Infecciones por pseudomonas, que pueden afectar úlceras, intertrigos o generar otitis externa maligna, con riesgo de complicaciones graves.
Entre las infecciones más temidas está la fascitis necrosante, una emergencia médica que provoca destrucción profunda de tejidos, sepsis y elevada mortalidad.
1.4 Dermatofitosis
Las tiñas, especialmente la tinea pedis o "pie de atleta", son muy habituales en la población diabética. Suelen presentarse con pocos síntomas, pero pueden originar fisuras que facilitan la entrada de otras infecciones.
Las manifestaciones más comunes son:
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Variante interdigital: maceración y descamación entre los dedos.
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Tiña en mocasín: descamación persistente en plantas y bordes laterales.
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Formas vesiculosas: pequeñas ampollas que se secan con rapidez.
Las onicomicosis (infecciones de las uñas) representan otra complicación frecuente, generalmente iniciándose por su porción distal y avanzando lentamente hasta afectar toda la lámina ungueal. Además de dermatofitos, pueden intervenir Cándida y mohos como Aspergillus. Para confirmar estos diagnósticos se requiere estudio microscópico y cultivo especializado.
2. Dermatosis asociadas directamente con la diabetes:
2.1 Dermopatía diabética
Aparece en hasta un 60 % de los pacientes. Se presenta como manchas marrones, pequeñas, atróficas, en las zonas anteriores de las piernas. No producen molestias, pero tienden a multiplicarse con el tiempo. Está estrechamente relacionada con la microangiopatía y frecuentemente coexiste con retinopatía, nefropatía o neuropatía.
2.2 Bullosis diabeticorum
Afecta a un 0,5–1
% de personas con diabetes. Se caracteriza por ampollas espontáneas, sin inflamación, que
surgen principalmente en pies y manos. Se curan en pocas semanas sin dejar cicatriz. Su origen no está claro, aunque se sospecha que los microtraumatismos, la neuropatía y la alteración vascular
participan en su aparición.
2.3 Necrobiosis lipoídica
Es menos frecuente, pero tiene una fuerte asociación con la diabetes: entre el 42 % y el 62 % de quienes la padecen son diabéticos. Aparece como placas amarillentas, deprimidas, con vasos visibles en la parte anterior de las piernas, que pueden ulcerarse con el tiempo. Suele afectar más a mujeres
jóvenes y de mediana edad.
2.4 Neuropatía diabética y úlceras
La neuropatía periférica produce pérdida de
sensibilidad, deformidades y sequedad cutánea, lo que favorece la aparición de úlceras plantares
indoloras en zonas de presión. Estas lesiones, conocidas como mal perforante plantar, son una
de las complicaciones más serias, pudiendo evolucionar hacia necrosis, infecciones profundas, gangrena u osteomielitis.
2.5 Xantomas
En personas con diabetes y niveles muy elevados de triglicéridos pueden aparecer xantomas eruptivos: pequeñas pápulas rosadas, pruriginosas, ubicadas sobre todo en glúteos y extremidades. Suelen mejorar al controlar los niveles lipídicos mediante dieta y fármacos.
Conclusión:
Las manifestaciones cutáneas en la diabetes no deben subestimarse. Su presencia puede alertar sobre descontrol metabólico, complicaciones vasculares o infecciones subyacentes. Un buen control glucémico, hábitos saludables y revisiones regulares —especialmente en pies— son esenciales para prevenir lesiones de difícil manejo y preservar la calidad de vida.
Fuente:
- Viadé J, Royo Serrando J. Pie diabético. Guía para la práctica clínica. 2. ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2013. ISBN 978-84-9110-478-0.
