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Elección del calzado para running: revisión basada en la evidencia científica

 

1. Introducción

El running presenta una alta incidencia lesional (hasta 59 lesiones/1000 h de carrera), lo que ha impulsado el desarrollo tecnológico del calzado deportivo con el objetivo de reducir el riesgo de lesión y mejorar el rendimiento.


Sin embargo, la evidencia actual indica que no existe un tipo de zapatilla universalmente superior, y que la elección debe basarse en factores individuales del corredor más que en la tecnología comercial.

 

 

 

 

2. Principales variables del calzado y evidencia científica

2.1 Amortiguación

Durante décadas se ha promovido que más amortiguación = menos lesiones, pero la evidencia reciente lo cuestiona:

  • Las mediasuelas más blandas no reducen necesariamente las fuerzas de impacto e incluso pueden aumentarlas al modificar la técnica de carrera.

  • Una amortiguación excesiva puede favorecer patrones menos eficientes y mayor carga articular.

➡️ Conclusión clínica:
La amortiguación debe ser suficiente para el confort, pero no excesiva.

 

2.2 Confort como factor principal

La hipótesis del “comfort filter” es actualmente uno de los modelos con mayor respaldo:

  • El calzado más cómodo para el corredor se asocia con menor riesgo lesional, probablemente por optimizar la mecánica individual.

➡️ Implicación podológica:
El confort percibido es un criterio clínico válido en la selección del calzado.

 

2.3 Control de pronación

Tradicionalmente se prescribían zapatillas según el tipo de pisada, pero:

  • No hay evidencia sólida de que elegir calzado según la forma del pie reduzca las lesiones.

  • Una pronación fisiológica (7–10°) puede ser protectora al mejorar la absorción de impacto.

  • El control excesivo de pronación puede aumentar la incidencia y duración de lesiones.

➡️ Mensaje clínico:
La pronación no debe considerarse automáticamente patológica ni justificar siempre control estructural.

 

2.4 Drop (diferencia talón–antepié)

La evidencia indica:

  • El drop modifica la distribución de cargas:

    • Drop alto → mayor carga en rodilla

    • Drop bajo → mayor carga en tríceps sural y pie

  • No existe un drop “ideal”, sino que debe ajustarse a la historia lesional y adaptación del corredor.

➡️ Recomendación:
Cambios de drop requieren transición progresiva para evitar sobrecargas.

 

2.5 Calzado minimalista vs. tradicional

La literatura muestra:

  • No hay diferencias significativas en tasas de lesión entre calzado minimalista y tradicional cuando se ajusta por volumen de entrenamiento.

  • Tampoco hay mejoras sistemáticas en economía de carrera o rendimiento.

  • Las cargas simplemente se redistribuyen (más pie y tobillo en minimalista, más rodilla en amortiguado).

El principal riesgo del minimalismo es la transición brusca, asociada a sobrecargas en gemelo, sóleo y metatarsianos.

➡️ Conclusión clínica:
El minimalismo no es mejor ni peor per se; requiere adaptación progresiva y selección individual.

 

2.6 Placas rígidas y espumas de alta respuesta

Las zapatillas de competición actuales incorporan:

  • Espumas ultraligeras con alto retorno energético (≈83–89%)

  • Mayor estabilidad lateral dependiendo de la rigidez en cizalla

Estas tecnologías pueden mejorar la economía de carrera, pero su impacto en la prevención de lesiones aún es incierto.

➡️ Uso recomendado:
Corredores entrenados y con buena tolerancia a cargas.

 

3. Factores del corredor que deben guiar la elección

La evidencia señala que el calzado debe adaptarse a:

3.1 Historial lesional

  • Dolor femoropatelar → evitar drops altos y excesiva amortiguación

  • Tendinopatía aquilea → evitar drops bajos bruscos

  • Metatarsalgia → evitar minimalismo sin transición

3.2 Volumen y nivel de entrenamiento

Mayor volumen → mayor necesidad de confort y rotación de calzado.

3.3 Peso corporal

A mayor masa corporal, mayor compresión de mediasuela → necesidad de mayor durabilidad estructural.

3.4 Técnica de carrera

La velocidad y la técnica influyen más en las cargas tibiales que la pendiente o el tipo de calzado.

 

4. Ortesis plantares y calzado

La combinación de:

  • Calzado confortable

  • Ortesis personalizadas

puede contribuir a la prevención de lesiones en corredores seleccionados.

Indicaciones principales:

  • Asimetrías estructurales

  • Patología recurrente

  • Necesidad de redistribución de cargas

5. Vida útil del calzado

La evidencia muestra:

  • Pérdida de amortiguación y cambios en presiones plantares tras varios cientos de kilómetros

  • Recomendación orientativa: 500–800 km, junto con evaluación clínica del desgaste y síntomas.

6. Recomendaciones prácticas basadas en evidencia

Para la clínica podológica

  1. Priorizar el confort percibido como criterio principal.

  2. Evitar prescribir calzado solo por tipo de pisada.

  3. Individualizar según historial lesional y cargas.

  4. Realizar transiciones progresivas al cambiar drop o minimalismo.

  5. Considerar ortesis cuando exista indicación clínica.

  6. Educar en rotación y recambio del calzado.

7. Mensajes clave para pacientes

  • No existe la zapatilla “antilesiones”.

  • La más cómoda suele ser la más adecuada.

  • Más amortiguación no siempre es mejor.

  • La pronación fisiológica es normal.

  • Los cambios de calzado deben ser progresivos.

8. Conclusión

La evidencia científica actual desmonta varios mitos clásicos del running:

  • El control de pronación sistemático no previene lesiones

  • La amortiguación excesiva no protege y puede ser contraproducente

  • El minimalismo no reduce lesiones de forma global

 

La elección del calzado debe ser individualizada, basada en el confort, el historial clínico y la adaptación progresiva, integrándose dentro de un abordaje podológico y de carga de entrenamiento.