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¿Dedos montados? Todo lo que debes saber sobre la Clinodactilia

¿Dedos montados? Todo lo que debes saber sobre la Clinodactilia

¿Alguna vez te has fijado en que uno de tus dedos del pie (generalmente el segundo o el quinto) no está recto, sino que se inclina lateralmente hacia su vecino? No eres el único. En podología, a esta desviación la conocemos como clinodactilia.

Aunque a menudo se confunde con los "dedos en garra", la clinodactilia tiene sus propias particularidades. Hoy te contamos por qué ocurre y cuándo deberías empezar a prestarle atención.

 

¿Qué es exactamente la clinodactilia?

La clinodactilia es una deformidad angular de los dedos. A diferencia de otras patologías que flexionan el dedo hacia arriba o hacia abajo, aquí el dedo se desvía hacia un lado en el plano horizontal. Es muy común verla en el quinto dedo (el pequeño), que tiende a curvarse hacia el cuarto.

 

¿Por qué ocurre?

En la gran mayoría de los casos, el origen es congénito. Es decir, nacemos con una pequeña anomalía en la forma de una de las falanges (los huesos del dedo). En lugar de ser rectangular, el hueso tiene una forma ligeramente trapezoidal, lo que obliga al dedo a crecer "de lado".

Otras causas pueden incluir:

  • Factor hereditario: Si tus padres la tienen, es muy probable que tú también.

  • Secuelas de traumatismos: Una fractura mal curada puede derivar en una desviación.

¿Cuándo representa un problema?

Seamos honestos: si tu dedo está un poco torcido pero no te duele ni te limita, suele ser una cuestión puramente estética. Sin embargo, la visita al podólogo es necesaria cuando aparecen los siguientes síntomas:

  1. Dolor por fricción: El dedo desviado choca con el zapato, provocando helomas (callos) o ampollas.

  2. Encabalgamiento: El dedo se monta sobre el de al lado, alterando la mecánica de la pisada.

  3. Dificultad para encontrar calzado: El pie se ensancha y los zapatos estándar empiezan a molestar.

  4. Inflamación: Enrojecimiento en las articulaciones del dedo afectado.

Tratamientos: ¿Se puede corregir?

El tratamiento depende siempre del grado de desviación y del dolor del paciente.

  • Tratamiento Conservador: En niños o casos leves, utilizamos ortesis de silicona personalizadas. Estas pequeñas piezas ayudan a alinear el dedo y, sobre todo, evitan que el roce cause heridas.

  • Calzado adecuado: Es fundamental el uso de calzado con una puntera ancha que no presione los dedos.

  • Cirugía (Cirugía Minimamente Invasiva): En casos severos donde el dolor es persistente, recurrimos a una pequeña intervención para corregir la forma del hueso y devolver el dedo a su posición funcional.

El consejo del experto: No esperes a que aparezca el dolor o una herida difícil de curar. Una evaluación biomecánica a tiempo puede evitar que la desviación progrese.

¿Tus dedos están pidiendo ayuda?

Si has notado que tus dedos han cambiado de posición o si el roce con tus zapatos favoritos se ha vuelto insoportable, ¡estamos para ayudarte!

 

¿Te gustaría que revisáramos tu caso? Reserva una cita con nosotros y camina sin molestias.